martes, 19 de octubre de 2010

Fragmento de la carta de disolución de la Fracción del Ejèrcito Rojo (RAF), Organización armada de Alemania Federal.



ULRIKE MEINHOF



A pesar de todo lo que deberíamos haber hecho de otra manera, en esencia era correcto enfrentarse a la situación en la República Federal de Alemania (RFA) e intentar obstaculizar con resistencia las continuidades de la historia alemana. Queríamos que la lucha revolucionaria también tuviese una oportunidad en la metrópolis.

La RAF ha emprendido la lucha, y la ha intentado desarrollar a lo largo de más de dos décadas, en un terreno social impregnado por pocas muestras de resistencia y por la ausencia de un movimiento contra el fascismo, y por la existencia, esos sí, de una población leal al fascismo y a la barbarie. La liberación del fascismo tuvo que llegar, a diferencia de otros países, desde fuera. Aquí no se tomó la decisión de realizar una ruptura “desde abajo” con el fascismo. Han sido pocos los que en este país se han enfrentado al fascismo.; demasiados pocos los que dieron muestras de humanidad. Ellos, los que lucharon en la resistencia judía, comunista o en cualquier otra resistencia antifascista fueron importantes para nosotros. Y siempre lo serán. Eran los pocos rayos de esperanza en la historia de este país, desde que el fascismo empezó en el 33 a exterminar todo lo que hubiera de social en esta sociedad.

Al contrario que ellos, la tendencia de esta sociedad ha sido, casi siempre, aceptar lo que dicen los poderosos: es la autoridad la que determina lo que es legítimo. Dentro del proceso de destrucción social de esta sociedad, que fue la premisa indispensable para el genocidio cometido por los nazis, la indiferencia respecto a los demás continua siendo en el presente un aspecto fundamental. Después del fascismo nazi, la RAF rompió con estas tradiciones alemanas y las privó de toda aceptación. Fue el frut de este rechazo. No sólo ha repudiado estas continuidades nacionales y sociales, sino que ha transformado su repulsa en una lucha internacional, cuya práctica supus tanto el rechazo y el ataque contra el Estado alemán y las relaciones de poder en la República Federal como también contra las estructuras militares de sus aliados en la OTAN. Esta alianza, en cuya jerarquía los EEUU representaban la fuerza impulsora y tenían el liderazgo indiscutible, intentaba sofocar las rebeliones sociales y acabar con los movimientos de liberación en todo el mundo valiéndose de los militares y de las guerras. Las guerrillas de la metrópolis han devuelto la guerra que aquellos libraban lejos de los centros de poder al corazón de la bestia.

Hemos respondido a las condiciones de violencia con la violencia de la revuelta.

Al mirar atrás, no vemos una trayectoria sin dificultades y libre de errores.

Pero hemos hecho un intento y con él hemos traspasado muchos límites establecidos por los que detentan el poder y asumidos por la sociedad burgesa.

La RAF no ha podido mostrar un camino para la liberación. Pero en estas dos décadas hemos contribuido a que hoy en día exista la idea de liberación. Cuestionar el sistema era y continúa siendo legítimo minetras haya dominio y opresión en lugar de libertad, emancipación y dignidad para todos y todas en todo el mundo.

(...)

Dejamos atrás un camino común. Esperamos que nos volvamos a encontrar todos y todas y muchas personas más en el desconocido y sinuoso camino de la liberación.

Queremos recordar a todas las personas que han muerto en todo el mundo en la lucha contra la dominación y por la liberación. Ellas se han puesto al frente de unos objetivos que son las metas del presente y del mañana, hasta que no se hayan eliminado todas las circunstancias que hacen del ser humano un ser esclavizado, abandonado y despreciado. Su muerte es dolorosa pero nunca habrá sido en vano. Ellas pervivirán en las luchas y en la liberación del futuro.

Nunca olvidaremos a los camaradas del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), que en otoño de 1977 como muestra de solidaridad internacional dejaron sus vidas por intentar liberar a los presos políticos alemanes.

Hoy queremos recordar especialmente a los y las que se decidieron aquí a darlo todo en la lucha armada y por ella murieron.

Nuestra recuerdo y nuetsro reconocimiento va para todos aquellos y aquellas cuyo nombre no podemos citar porque no lo conocemos, y para Petra Schelm, Georg von Rauch, Thomas Weissbecker, Holger Meins, Katharina Hammerschmidt, Ulrich Wessel, Siegfried Hausner, Werner Sauber, Brigitte Kuhlmann, Wilfried Böse, Ulrike Meinhof, Jan-Carl Raspe, Gudrun Ensslin, Andreas Baader, Ingrid Schubert, Willi-Peter Stoll, Michael Knoll, Elisabeth van Dyck, Juliane Plambeck, Wolfgang Beer, Sigurd Debus, Joahnnes Timme, Jürgen Peemöller, Ina Siepmann, Gerd Albartus y Wolfgang Grams.



La Revolución dice:

he sido

soy

y seré



Fracción del Ejército Rojo – Rote Armee Fraktion (RAF)

Marzo de 1998

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